Un camión de combustible es una unidad de abastecimiento móvil: transporta producto hasta el punto donde la maquinaria está trabajando y lo entrega ahí mismo, sin que el equipo tenga que salir del frente. La lógica es simple y todo jefe de contratos la conoce: bajar una excavadora de un banco, llevarla al estanque fijo, cargarla y devolverla al frente no son quince minutos, son horas de producción perdidas y kilómetros de rodado que nadie paga. Cuando la flota está dispersa —un frente en el rajo, otro en botadero, torres de iluminación en un acceso nuevo— el estanque fijo deja de ser la solución y pasa a ser el cuello de botella. Esta unidad es modelo 2024, con estanque de 6.000 litros, transmisión automática y freno Telma; el retardador y la caja automática son lo que separa a un camión de abastecimiento de faena de un camión de reparto urbano, porque el trabajo real son rampas largas y ciclos de subida y bajada con el estanque cargado. Conviene tener presente, además, que el transporte de combustible en Chile tiene régimen propio: se rige por el D.S. 298 del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, que regula el transporte de cargas peligrosas por calles y caminos, y por el D.S. 160 de 2008 en materia de instalaciones y operaciones de combustibles líquidos, fiscalizado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, a lo que se suma el reglamento interno de tránsito de cada faena. ASG Mining arrienda la unidad; la documentación específica de este equipo, el alcance del servicio y las condiciones de operación —incluido quién provee el producto y si se entrega con o sin conductor— se confirman al momento de cotizar, según el requerimiento y la faena de destino.