01
Riego de caminos y rampas
Es el uso principal en faena: humectar la carpeta de rodado para que el tránsito de camiones de extracción, buses de personal y camionetas no levante polvo. Bien dosificado, el riego mejora la visibilidad en cruces y curvas ciegas, reduce el desgaste abrasivo en filtros y componentes, y permite mantener las velocidades de diseño de los caminos interiores.
02
Humectación para compactación
En movimientos de tierra, construcción de caminos, pretiles y plataformas, el material solo alcanza la densidad exigida dentro de un rango acotado de humedad. El aljibe entrega el agua de forma controlada antes del paso del rodillo, y en el norte esa pasada suele repetirse porque la evaporación se lleva parte del agua antes de compactar.
03
Abastecimiento de agua industrial
Traslado de agua no potable hacia estanques, frentes de trabajo, equipos de perforación, canchas de lavado o instalaciones alejadas de la red. El estanque es de agua industrial: cualquier uso que involucre consumo humano exige un equipo y una habilitación sanitaria distintos, y debe conversarse antes de cotizar.
04
Control de polvo en acopios
Riego de canchas de acopio, botaderos, zonas de descarga y áreas cercanas a chancado, donde el material fino se levanta con el viento y termina como emisión fugitiva. Es una exigencia habitual de los planes de manejo ambiental y de los compromisos de calidad del aire de la faena.
05
Aplicación de supresores químicos
Muchas faenas del norte complementan el agua con supresores salinos: bischofita —cloruro de magnesio hexahidratado obtenido del Salar de Atacama— o cloruro de calcio, que retienen humedad y estabilizan la carpeta por más tiempo. Si su plan contempla ese uso, indíquelo al cotizar: la compatibilidad del estanque, la bomba y las boquillas con soluciones salinas debe confirmarse por escrito antes de cargar, porque la sal ataca el acero y las partes móviles del sistema de descarga.